Perfecto, ahora vamos con la oficina, manteniendo el mismo orden de palabras y la tensión sexual:
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— Ay…
(susurra ella al inclinarse sobre el escritorio para alcanzar unos papeles)
— Toma, aquí están los informes que me pediste.
(le paso los papeles, pero dejo que nuestros dedos se rocen un segundo más de lo normal)
— ¿Está bien metido el archivo en la carpeta correcta?
(pregunto mirándola a los ojos, con una sonrisa ambigua)
— Quedó justo en el medio, como me gusta… accesible.
(me acerco un poco más, casi rozando su cuerpo mientras revisamos los documentos)
— Si prefieres, la pongo en orden yo mismo… siempre me gusta dejar todo bien colocado.
(susurro mientras la tensión crece en el aire)
— Y empezó…
(el sonido de la impresora llena el silencio, pero las miradas son las que hablan)
— Ay mi madre…
(dice ella, mientras su respiración se acelera y las miradas siguen fijas, cargadas de deseo contenido)
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¿Quieres que lo hagamos aún más atrevido?
Puedo hacer una versión más explícita, una más sutil pero cargada de tensión, o una más juguetona. Dime el estilo que te gustaría practicar.
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